viernes, 13 de junio de 2008

Quinto principio: el comercio puede mejorar el bienestar de todo el mundo.
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10 Principios de la economia.

Probablemente habrá oído el lector en las noticias que los japoneses son competidores de

Estados Unidos en la economía mundial. Eso es cierto en algunos aspectos, pues las empresas americanas y las japonesas producen muchos de los mismos bienes. Ford y

Toyota compiten por los mismos clientes en el mercado de automóviles. Compaq y Toshiba compiten por los mismos clientes en el mercado de computadoras personales.

Sin embargo, es fácil equivocarse cuando se analiza la competencia entre los países. El comercio entre Estados Unidos y Japón no es como una competición deportiva, en la que un equipo gana y otro pierde. En realidad, ocurre lo contrario: el comercio entre dos países puede mejorar el bienestar de los dos.

Para ver por qué, observemos cómo afecta el comercio a nuestra familia. Cuando un miembro de nuestra familia busca trabajo, compite con los miembros de otras que están buscando trabajo. Las familias también compiten entre sí cuando van de compras, ya que cada una quiere comprar los mejores bienes al menor precio posible. Por lo tanto, cada una de las familias de la economía compite en cierto sentido con todas las demás.

A pesar de esta competencia, una familia no mejoraría su bienestar aislándose del resto. Si se aislara, necesitaría cultivar sus propios alimentos, hacerse su propia ropa y construirse su propia casa. Es evidente que gana mucho si aprovecha la posibilidad de comerciar con otras. El comercio permite a cada persona especializarse en las actividades que mejor realiza, ya sea cultivar el campo, coser o construir viviendas. Comerciando con otras personas, puede comprar una variedad mayor de bienes y servicios con un coste más bajo.

Los países, así como las familias, se benefician de la posibilidad de comerciar entre sí. El comercio permite a los países especializarse en lo que hacen mejor y disfrutar de una mayor variedad de bienes y servicios. Los japoneses, así como los franceses y los egipcios y los brasileños, son tanto nuestros socios en la economía mundial como nuestros competidores.

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