Para comprender las tendencias globales de una economía, los países de todo el mundo recolectan una vasta gama de datos. De hecho, el campo de la macroeconomia moderna surgió recién en la década de 1930, cuando los macroeconomistas comenzaron a recoger y publicar el cúmulo de información estadística que posteriormente se usarla para describir el comportamiento económico agregado. Los componentes más importantes de esta información son las cuentas nacionales, que registran los niveles agregados de producto, ingreso, ahorro, consumo e inversión de la economía. Una buena comprensión de las cuentas nacionales es la columna vertebral del análisis macroeconómico moderno. Los datos de estas cuentas se usan para calcular las dos medidas más importantes de la actividad económica global de un país: el PIB y el PNB.
El PIB es el valor total de la producción corriente de bienes y servicios finales dentro del territorio nacional, durante un periodo dado, normalmente un trimestre o un año. Una economía produce millones de bienes diferentes (automóviles, refrigeradores, lavadoras, hamburguesas y manzanas, por nombrar solo unos pocos) y servicios (operaciones médicas, asesoria legal, servicios bancarios, cortes de pelo y otros). El PIB suma toda esta producción y la reúne en una sola medida. Para sumar todos estos artículos, los economistas tienen que expresarlos en una unidad confiable, típicamente en la unidad monetaria local. En los Estados Unidos, por ejemplo, el PIB se expresa como el valor en dolares de toda la producción; en Gran Bretaña, se expresa como el valor de la producción en libras esterlinas; en México, en pesos. En el 2001, el PIB de Estados Unidos bordeaba los diez billones de dólares.
El PIB captura la producción corriente de bienes finales valorizada a precios de mercado. Producción corriente significa que no se considera la reventa de artículos producidos en un periodo anterior. Por ejemplo, una casa nueva califica como producción corriente al momento de la venta original; es decir, contribuye al PIB en el periodo en que se construye y se vende por primera vez. Por contraste, la venta de una casa existente de una familia a otra no contribuye al PIB porque es una transferencia de un activo, no una forma de producción corriente. Como la casa existente se contó en el PIB cuando se construyó y vendió por primera vez, considerarla una segunda vez serla una forma de duplicar su contabilidad, lo que darla como resultado una sobrestimación del PIB. Lo mismo ocurre con la venta de una obra de arte, una fabrica o cualquier otro bien existente.
Muchos bienes se producen por etapas. Sabemos que la construcción de una casa involucra muchas etapas intermedias de construcción y el uso de muchos bienes intermedios. Así, el costo final de una casa incluye el costo de todas las etapas intermedias de construcción. Por ello, contabilizar solamente los bienes finales en la medición del PIB significa simplemente que no se considera el valor de las materias primas y bienes intermedios que se usan como insumos en la producción de otros bienes, ya que el valor de ése tipo de bienes está incorporado en el valor de los bienes finales.

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